Carro vacío
Plan 12

El engrase de cada dia

 

El engrase de cada día.

     Con un mínimo de cuidados con la puesta a punto que te llevará pocos minutos, tendrás bicicleta para mucho tiempo. En este apartado te vamos a explicar algo tan sencillo, pero tan importante, como el engrase de una serie de zonas vitales para el correcto funcionamiento de tu bicicleta.
     Te lo decimos de forma rápida y sencilla: el mantenimiento más facil que puedes realizar en la atención mecánica a tu bicicleta es el engrase, la tarea que deberás realizar muy a menudo para alargar , sobre todo, la vida útil de las partes móviles de tu bicicleta.
     Un detalle a tener en cuenta es que el engrase deberéis realizarlo, preferentemente, con la bicicleta limpia.
El aceite a usar en las bicis de carretera es aceite fino de litio (no de acción super rápida) mientras que en las mountain bike es aconsejable uno con teflón.

1 Empezaremos por la tija del sillín. Aflojamos el tornillo de apriete con una allen del 5, limpiamos bien el tubo y el interior del cuadro para eliminar el lubrificante antiguo y rebozamos con grasa la zona de la tija que entrará en el cuadro. Así, con esta sencilla operación, evitamos posibles ruidos y que entre el agua al eje del pedalier al repeler la grasa el agua.
2 Con una llave allen del 6 aflojamos el tornillo que lleva la potencia para sujetar el cintre. Lo desplazamos con cuidado para no dañarlo y bañamos con grasa el centro del manillar. El objetivo de esta operación es evitar posibles ruidos que pueden llegar a ser francamente molestos.
3 Sin dejar la llave del 6 aflojamos -en sentido contrario a las agujas del reloj- unas 8 ó 10 vueltas el tornillo principal de la potencia. Con un martillo pequeño damos un golpe seco al tornillo para desencajar el cono que está comprimiendo el tubo de la potencia en su parte inferior. Una vez realizada esta operación, rebozamos el tubo de la potencia con grasa para que así nos sean más fáciles las operaciones de subir o bajar dicha potencia.
4 Los cables de freno y cambio se engrasan por la zona donde van a ir escondidos dentro de la funda. Con esto conseguiremos que se deslicen mejor los cables y luego, con unos alicates, trenzamos las puntas de éstos para poder introducirlos otra vez en los prisioneros después de lubrificarlos con grasa sólida.
5 Las piezas que necesitan un engrase diario las bañamos con unas gotas de aceite en los puntos más importantes, como veréis en las fotografías siguientes. En los frenos echamos unas gotitas en los muelles y por encima de los ejes para que el aceite se filtre hacia el interior, procurando que éste no manche las llantas, cubiertas y zapatas.
6 Luego dejamos caer unas gotas de aceite sobre los ejes y semiejes que hacen que se muevan las palas de desplazamiento de la cadena y sobre el muelle que acciona las mismas. A continuación, accionamos en varias ocasiones los cambios para que el aceite alcance sus objetivos.
7 Lo mismo que hemos hecho con el desviador en la operación anterior, lo repetimos ahora con el cambio trasero. También lubrificamos las rodanas o ruletas y el eje central del cambio.
8 Para terminar, y sin dejar de la mano el aceite, vamos a por la cadena. Para engrasarla basta con poner unas gotas de aceite a lo largo de toda ella. Luego la hacemos girar sobre el piñon para que el aceite entre bien por los eslabones y ya está. Así, de forma tan sencilla, evitaremos el desgaste de la cadena, de los piñones y de los platos, amén de lograr que funcionen mejor los cambios.